Saturday, June 17, 2006

¿Alguna vez lo imaginaste así, Saúl?





Cuando cumplió un año de vida, sufrió poliomelitis. Y entonces sus días se llenaron, obligadamente, de ejercicios físicos. Rehabilitación. Hoy comparte la emoción de ver izada su bandera junto a Marion Jones y Konstantinos Kenteris

Pedro Díaz G. / Enviado

Sydney.-- ¿Cúal es el orgullo mayor, Saúl, el récord olímpico, el haber rebasado a tus rivales cuando casi te ves envuelto en un choque y el estadio lanza entero un rugido de pasión, el saber que tras tu medalla de oro partirás ráudo a México para abanderar a tus compañeros, que ya quieren volar acá para ser parte lo que ahora sientes?
¿Cúal, el haber vencido a la polio, que te dio apenas cumplido el primer año de vida, cúal?
Para mí escuchar el Himno.
Ahí, en el estadio. Ante 110 mil personas que se aprestan desde temprano para ver actuar a lo mejor que hay en el mundo, como tú.
--En los Juegos Paralímpicos --dice Ivar Sisniega apenas rebasada tu meta en los 1500 metros con silla de ruedas-- hay muchas categorías; es lamentable que no cuenta esta medalla, para la tabla genral, pero nohay que restarle méritos a los muchachos: son lo mejor que hay en esa disciplina, son la élite del deporte.
Dirá la historia oficial: el mexicano Saúl Mendoza se adjudicó la medalla de oro en los mil 500 metros en silla de ruedas, mientras su compatriota Ariadne Hernández fue tercera en los 800 de la misma modalidad, disputados como exhibición en el Estadio Olímpico.
Mendoza recorrió la distancia en tres minutos, seis segundos y 75 centésimas para imponer un nuevo récord olímpico en esta modalidad y superar al francés Claude Issorat, segundo con 3:07.65, y al suizo Heinz Frei, tercero con 3:07.82.
En los 800 femenil, Hernández llegó tercera, luego de liderar una buena parte de la competencia, con registro de 1:56.59, sólo superada por la australiana Louise Sauvage, ganadora con 1:56.07, y la japonesa Wakako Tsuchida, segunda con 1:56.49.
Eso dirá, pero las emociones, Saúl. Ver que a tu lado Claude cae de la silla en el momento previo a recibir los honores de su vida. Y ríe él. Y ríen todos.
Y el espectáculo entonces viaja entonces de lo grotesco a lo sublime.
Y vuelan por redacciones boletines:
Saúl Mendoza llegó a la prueba de exhibición como uno de los favoritos para lograr el primer sitio, luego de los éxitos conseguidos en las principales justas internacionales, entre las que se cuentan las
medallas de oro logradas en los Juegos Mundiales Sobre Silla de Ruedas de Nueva Zelanda en 1999 y en el Campeonato Mundial de Atletismo para Discapacitados, en los que Mendoza conquistó medalla de plata en 10 mil metros y los bronces en los 1,500 metros y 5000 metros, respectivamente.
El triunfo de Saúl Mendoza incrementa su lista de logros obtenidos en el Mundial de Atletismo de Sttutgart, Alemania, en 1993, en donde consiguió el primer lugar en la carrera de exhibición, mientras que en los Juegos Olímpicos de Atlanta ‘96, se ubicó en el cuarto lugar y ahora se queda con la medalla de oro en los 1,500 metros en los Juegos de Sydney.
Por su parte, Ariadne Hernández quien se convirtió en la primera atleta latinoamericana en participar en pruebas de exhibición en Juegos Olímpicos, se apuntó la medalla de bronce en la final de los 800 metros de la categoría abierta.
Ariadne Hernández, quien forma parte de la selección femenil de atletismo sobre silla de ruedas para los Juegos Paralímpicos, se convierte en la primera medallista latinoamericana en carreras de exhibición en Juegos Olímpicos. Ariadne obtuvo el bronce en los 400 metros en los pasados Campeonatos Mundiales de Atletismo de Birmingham ‘98.
¿Cuál, Saúl, el orgullo que te mueve?
Tratas de explicarlo:
--Pues sí, todo esto me motiva aún más de venir a correr en lo Juegos Paralímpicos. Me da mucha alegría poder representar a México aquí, esta noche, dignamente.
Esta noche, Saúl:
Vibra el estadio y se sumerge en porras que hacen daño. Que arañan el corazón, el alma, los sentidos. Las tuyas gritan ¡Mé-xi-co!, ¡Mé-xi-co!, y México tan lejos. El equipo todo se volcó no falta nadie.
Te espera todavía lo mejor: regresar de inmediato a la Patria, tomar en tus manos la bandera, ser ejemplo. Y regresar por más, tres pruebas más: 800, 1500 y 5000 metros.
Esta noche, Saúl, en la que Marion Jones responde así al escándalo: deja atrás a la heroína australiana que, por qué lo hace, corre una prueba que, lo sabe, no es la suya y termina en el séptimo sitio. Responde así, la hermosa morena, a esto:
"El atleta estadounidense C.J. Hunter, esposo de la estrella Marion Jones, dio positivo con esteroides prohibidos en cuatro ocasiones desde junio, anunció el Comité Olímpico Internacional (COI). El presidente de la Comisión Médica del COI, príncipe Alexandre de Merode, dijo que Hunter dio positivo con nandrolona tres veces, además del análisis positivo del 28 de julio en Oslo, que fue anunciado el lunes".
Marion Jones gana los 200 metros planos. Esta noche, Saúl. De Bahamas, la bahameña Pauline Davis-Thompson se llevó la medalla de plata y Susanthika Jayasinghe, de Sri Lanka, la de bronce.
Esta medalla dorada se suma a la que Jones conquistó en los 100 metros planos para consolidarse como la mujer más rápida del orbe.
Jones busca también las preseas de oro en el salto en largo y los dos relevos
Esta noche, Saúl en la que algo falta: la esbelta y poderosa figura de Michael Johnson en los 200 metros, pues, no se clasificó hace unas semanas. Es entonces para el griego la gloria olímpica, el corredor griego Konstantinos Kenteris, que lo había pronosticado, antes de las semifinales de 200 metros que sería el único atleta blanco en la final olímpica de esa distancia, y se cumplió su pronóstico.
Kenteris estuvo en la final, la ganó y se coronó campeón olímpico de la especialidad.
El pueblo australiano vivió una situación similar, a la que vivió el país. El nuestro: como aquella vez que, cuando en Moscú, todos esperábamos ver salir del túnel a Daniel Bautista.
--No, a mi no, por favor --clamó a los jueces, que esta vez hicieron lo correcto, no como cuando pasó a Bernando Segura-- no, no. no...
Jane Saville terminó su sueño olímpico ante la tarjeta roja, a un minuto de la meta.
Los australianos se lamentan. Lloran, no escuchan, gracias a ella, en el estadio, entre tanta, tanta gente, su himno nacional.
Nosotros sí, Saúl, esta, tu noche.




Septiembre, 2000

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