
"Sigo estando igual de feo; no se me cayó un brazo... No me creció otro"
Tarde se levantó Fernando Platas, al otro día de su conquista. Tranquilo. La jornada, como cualquier otra. Por el momento, lejos del acoso de los medios, porque sigue entrenando. "No quiero pensar en lo que viene"...
Sydney.-- Al acostarse se volvió hacia la almohada, y dijo: “Aquí está, la medalla. Y es de plata. Gracias Dios mío. Gracias”.
Y cayó como una roca sobre el agua.
Era tarde. Las televisoras, tan rapaces como irreverentes, habían querido, junto con radiodifusoras, asirse del primer trozo del subcampeón en trampolín y, a pesar de la advertencia: tiene que entrenar para su siguiente prueba, se vio obligadamente desvelado. Fue a la cama a eso de las tres de la mañana.
Al despertar, lo primero: mirarse al espejo.
--Y qué gusto. ¿Sabes qué encontré? --pregunta aquí, a un lado de a alberca, sentado sobre el césped tapizado dehoas secas; espera que Jashia Luna, su compañera, inicie eliminatoria--: que sigo estando igual de feo; que no se me cayó un brazo; que no me salió uno nuevo. ¡Soy el mismo!
La risa fluye franca. Espontánea; es deveras infantil.
--Eso soy, antes que nada: un niño. Eso quiero seguir siendo. Tener el espíritu jovial, la sangre ligera. No me gusta la solemnidad de los adultos. Cuando tenía 18 años, y alguna vez hablamos, rumbo a Barcelona, te decía: temo que el tiempo pase e irme convirtiendo en un adulto. Sigo pensando igual; soy un alma de niño. Y sabes por qué: porque finalmente la vida se trata de eso: de ser feliz. Y a mi me hace feliz sentirme así. Trata de no pensar Fernando Platas en la magnitud de sus alcances. ¿Para qué? Si aquí todo está tranquilo. ¿El estadio, rebosante como pocas veces, atestigua. La gente que boleto en mano camina aprisa, en el complejo deportivo, se atropella mutitudinariamente, allá, en donde las compras son casi por kilo en la Megastore de los Juegos. Publicidad absoluta. Pero aquí, a unos pasos de la fosa, paz. Serenidad. Risas y recuerdos.
--De todos ellos, es la medalla, claro, lo dije ayer, de los que limpian la alberca, de tantos cuates con los que convives día a día. De ellos es.
Evade en lo posible que su mente se convierta en imaginería y viaje quince mil kilómetros para encontrarse con sus compatriotas inundados ya del nombre Fernando Platas. Ya le sucedió a Soraya, que recién regresa.
La charla con este infante de tenacidad ya veterana se da a unas horas de su hazaña.
--Prefiero o pensar en eso, en lo que viene. Que mi llegada a México, mi recibimiento sea como debe ser. Que pase. Que sucede. Así, sin planearlo. Claro que me da gusto que a todos les dé gusto, allá, en la tierra. Por supuesto que me encanta que mis papás de sientas anchos del orgullo. Pero, entiéndanlo: prefiero que así sea. De por sí la fama abruma...? De hecho no es que me dé miedo, pero no quiero pensarlo. Que pase lo que tenga que pasar. Y el día que llegue a México, meterme a la cama, despertar al otro día y sentir que nada ha cambiado, que todo sigue igual. Siempre he pensado que la medalla no te afecta si tu lo quieres. Y eso lo tengo que demostrar.
--Tanto tiempo de suelos, sinsaber qué viene atrás.
--De verdadm no te pones a pensar: tu objetivo es esto. Y lo de atrás, te olvidas. El mismo Jesús Mena me lo decía lo que viene después es más trabajo, es más reponsablidad, más compromiso, porque de verdad ahora vas a ser una imagen. Una figura. Y si ya aceptaste el compromiso pagando lo que tenías que pagar con entrenamientos para llegar, pues ahora el compromiso es mayor.
--Qué se siente.
--Padrísimo. Pero sabes qué es lo más padre: saber que la gente lo disfruta. Yo sé que anoche había, aquí, en el Centro Acuático, mexicanos amigos míos de la secundaria. Alcancé a ver a algunos. Gente que conoces, y ver que estaban emocionados por algo que tu habías hecho. Ese es el orgullo: ver a tu entrenador tan feliz, ver a la gente que te ha ayudado a crecer, como el mismo Jesús, como Carlos Mercenario. Verlos plenos de orgullo. Eso es lo que más más más más te llena.
La conversación por momentos pretende tomar tintes de entrevista, pero la entrevista ha querido ser charla casi íntima.
--Hablaste con tus papás, ya, Fernando?
--Sí, ya hablé con ellos.
--¿Están aquí?
--No, no vinieron. Se quedaron allá.
--Mira, a diferencia de otros padres, que por acá andan.
--Sí, es que así somos. Así soy. Precisamente el otro dia Jorge Rueda me decía: “oye, tu casi no hablas a tu casa...” Casi no hablo. Y es que ellos saben que si no hablo es quen estoy bien.
--Pero algo deben sentir, ¿no es así?
--Mi mamá estaba llorando. Hablé con mi hermana, pero con mi hermano no, porque vive en Estados Unidos, ya se va a casar.
--¿Abruma al deportista el gigantismo de los Juegos?
--Sí, te envuelve. Y me decía Jesús el otro día: la diferencia entre el medallista y un no medallista es que uno se deja llevar por todo lo que significa Juegos Olímpicos, y el otro, el que está en el podio, es el que hace lomismo siempre y para él es una cometencia más. El que logra pensar así está en el podio.
--Qupe contradictorio, parece, Fernando. Porque los Juegos son espíritu. Son historia. Son la expresión más excelsa del paso de la humanidad. Son... Los Juegos.
--Sí. Tengo una clara idea de lo que significan. Es una fración pequeñita, pero lo tienes: es un sentimiento muy raro, que está ahí. Y que lo sientes. Yo le llamo la magia de Juegos Olímpicos.
Inica la competencia. Desde nuestro punto de observación, a unos metros de a entrada al complejo de agua, observa a lo lejos que Jashia va a tirar. Se excusa y corre. En este momento nada logra detenerlo: su novia le pidió ¿me tomas fotos? “Y no tengo sino cumplir. O pa´qué quieres.
No lo dejan pasar a zona de fotógrafos. Se introduce. Aprieta obturador, sale veloz:
“Cuando imagino, así, en breves segundos para no distraerme, sí, claro que me da cosilla. Y pienso: ay, Fernando, no muevas los pies de la tierra”.
* * * * * * * * *
Es Jorge Rueda, así, verdaderamente, el que lo ha hecho posible.
Todo el mérito le pertenece. Lo sabe, lo siente. Apoyado en todo momento por su hermano Francisco, han detectado falas en el clavadista que hoy polariza la atención.
Sin embargo, viven aquí escenas que les llenan de coraje.
Al finalizar la prueba de trampolín, y como acostumbran hacerlo las televisoras mexicanas que han perdido totalmente la compostura (a Soraya Jiménez la acorrlaron en un túnel, la hicieron llorar clamando por ver a su familia. Ya déjenme salir, suplicaba mientras ellos, a insultos, peleaban la exclusiva; a Noe Hernández así, literalmentem, lo jalaban de los brazos ganarlo y transmitirlo segundos antes que el rival en negocios. El mismo presidente Zedillo ha debido partirse a la mitad, con Fernando Platas), se llevaron al ganador a sus estudios.
Primero, ahora, fue la empresa de Azcárraga (que desplegó para esta cobertura el doble de gente que el número de participantes mexicanos en las pruebas), lo decidió Jorge Rueda.
Pero no agradecen.
Es casi a las doce de la noche que los transportan, en medio aún de una pertinaz lluvia, a un estudio de televisión. Al llegar:
--...Metieron a Fernando a entrevista en vivo, con Jorge Berry. Y no lo vas a creer; nos dejaron afuera a mi hermano y a mi, en un saloncito, más de hora y media. Casi dos. Así, solos. Sin que nadie nos hiciera el menor caso. ¿Pues qué se creen?, no ienen ni idea, mano, de lo que están haciendo. Yo que los tenía en tan alta estima, yoque pensaba que Burak, Toño de Valdés, todas esta gente era profesional. No. ¿Qué no se dan cuenta de que sin el entrenador el chavo, de verdad,no lo hubiera logrado? Tú te imaginas lo que sucedería si yo lo dejo solo en una competencia así: pues se derrumba. Y no nos pelaron. Eso es algo que jamás olvidaré.
Quisieron resarcirse, al final.
--Don Jorge, pase usted...
La respuesta, a la altura:
--...Ni madresm, sánse a la chingada.
Recuperaron Francisco y Jorge a su clavadista y partieron a los estudios que, la otra televisora, tiene instalados aquí.
Pero las actitudes groseras no le preocupan mucho al entrenador del camepón.
Lo que le interesa es su futuro.
Han sido 40 los años dedicados a la enseñanza de clavadistas. Ahora mismo está orgulloso de lo que podrá hacer con ellas, Azul Almazáz y Jashia Luna,m rumbo l siguiente ciclo. Piensa ya en todo lo que falta orregir al mismo Platas.
Pero, ¿sabe usted cuánto gana Jorge Rueda?
Este año, el que cierra el ciclo olímpico (para todos los que practican el deporte con miras a unos Juegos, el mejor): treinta mil pesos al mes.
--Que han sido muy buenos, para soportar los gastos de la casa, la educación de los hijos. Pero esto se acaba terminando los Juegos.
Así es. En octubre se van todas las becas, y regresa Rueda a su sueldo normal que no supera los nueve mil pesos mensuales.
--¿Qué va a hacer?
--No lo sé, hermano. Pero por ahora trato de no preocuparme. Son los problemas que siempre ha tenido nuestro deporte. Todos los entrenadores vivimos apenas para pasarla bien. Ya me han ofrecido aquí, en Sydney, que me quede a vivir. Y claro que lo pienso: por entrenar a los pequeños que entrenan en esta misma alberca, ya hablaron de dinero: cinco mil dólares al mes. Y no creas, a mis hijos les encantaría. Allá ya me han asaltado dos veces, a mano armada; mi esposa está muy temerosa. Las cosas no pinte nada bien. Lo pienso, claro que sí. Pero al final, siempre termino después de dar vueltas y vueltas, convecido: no. Aún tengo mucho que hacer por mi país.
* * * * * * *
--Cuál ha sido el secreto, Fernando. ¿Porqué tus rivales se llenaban de medallas olímpicas, Saotin, Ni Xiong, y tú no?
--Ahora puedo decirlo: no hay más: la diferencia es el entrenador. De él es el secreto. Yo sólo hago lo que me dice, y mira. Todo mundo, y eso es lo que me hace sentirme orguloso de mi delegación, vinimos a Sydney a rifárnosla. Y hablamos de todos. Los que han ganado y no. Esta vez vamos a regresar con la cara llena de satisfacción: tenemos atletas de élite; personas, sobre todo, de una gran calidad humana. Es un grupazo.
Antes de irse a tomar fotos a su novia, “que si no me mata”, estalla la carcajada, jovial, la broma.

1 Comments:
Muy interesante relato.
Saludos.
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